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El uso y el abuso de la maquinaria agrícola junto con la quema de los residuos de las cosechas provocan paulatina pérdida de la materia orgánica presente en el suelo. Guillermo Reyna explica que cuando adoptó la cero labranza, en su finca la materia orgánica era de sólo 1.5 %, que gracias a la nueva tecnología se elevó a 3.5% en ocho años.
Adicionales a la conservación del suelo, el sistema produce beneficios igualmente importantes, entre ellos ahorro en costos de producción, aproximadamente 30%, en combustible y en repuestos de la maquinaria “porque como no se ara ni rastrilla se economiza un dinero importante”. |