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Vital para la altillanura |
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En razón de la fragilidad de los suelos de la región, que adicionalmente son pobres, este sistema es el más indicado para la altillanura, pues gracias a él se ha conseguido mejorar tanto sus condiciones que hoy allí es posible obtener en maíz y soya resultados a veces superiores a los del Valle del Cauca, cuya feracidad es universalmente reconocida. Lo que es casi un milagro, apunta Guillermo Reyna, “si hubiéramos aceptado que esa región sólo era paisaje, como por décadas lo sostuvieron muchos, incluso expertos en economía agrícola”.
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